2. Travertinos de Vélez de Benaudalla


Los travertinos (también denominados tobas calcáreas) son rocas sedimentarias carbonatadas formadas por la precipitación de carbonato cálcico en condiciones sub-aéreas. Este tipo de rocas se forma en una amplia variedad de ambientes y de condiciones climáticas, tan solo se requiere para su formación agua sobresaturada en carbonato cálcico y un cambio de condiciones que propician la precipitación del mismo. Un contexto típico de formación de terrazas travertínicas son las surgencias de agua subterránea asociadas a formaciones carbonatadas. El agua de lluvia que se infiltra, se enriquece en C02 al atravesar el suelo, y llega al acuífero. Esta agua rica en CO2, al atravesar una formación carbonatada, disuelve carbonato cálcico y se sobresatura en CO3-2. Al alcanzar condiciones sub-aéreas (surgencia o manantial) se produce una disminución de la presión parcial de CO2 y un aumento de la temperatura que contribuyen a disminuir la solubilidad del carbonato calcio en el agua. La desgasificación (perdida de C02 del agua) se produce por la existencia de un flujo rápido y turbulento que facilita la precipitación de carbonato cálcico. Las plantas sub-acuáticas actúan nucleando esta precipitación (el carbonato cálcico precipita alrededor de tallos de plantas y hojas, dando el aspecto típico a los travertinos). Si el flujo subterráneo y la recarga son constantes, el crecimiento del travertino es continuo, pudiendo alcanzar grandes dimensiones.

Esquema geológico de los travertinos de Vélez de Benaudalla (Modificado de Rubio-Campos y otros, 2006).

El travertino de Vélez está asociado a los manantiales de Vélez de Benaudalla. Estos manantiales se sitúan a su vez en el borde de la sierra de Lujar (C. Alpujárride – Z. Internas de la Cordillera Bética), compuesta principalmente de materiales carbonáticos (calizas y mármoles). Esta surgencia de agua ligada a la formación carbonatada de Sierra de Lujar proporciona las condiciones antes indicadas para la formación de edificios travertínicos.

Facies tipo de una terraza travertínica (Modificado de Martín-Algarra y otros, 2003).

Este tipo de terrazas travertínicas pueden desarrollar varias asociaciones con facies diferentes que nos indican el ambiente local de formación. La asociación 1 se da cerca de la surgencia o manantial, son típicas de una piscina trasera con facies de carbonatos de grano fino, oncolitos y estromatolitos. La asociación 2 representa los ambientes de represa y cascada. Estas asociaciones están caracterizadas por una vegetación sub-acuática abundante, contribuyendo al aislamiento de la piscina trasera. En ambos ambientes es frecuente observar bioconstrucciones en posición de vida (verticales). Las facies de cascada suelen crecer de forma progradante a favor de la pendiente. En el travertino de Vélez, desde la parada, es posible observar este tipo de facies de cascada. La asociación 3 es típica de las zonas distales del travertino, debajo de las facies de cascada siguiendo la pendiente. Son facies constituidas por fragmentos o bioconstrucciones aisladas transportadas por el flujo de agua (Martín-Algarra y otros, 2003).

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Universidad de Granada. 2013