1. Cuenca del río Guadalfeo


Localización geográfica y topografía


La cuenca del río Guadalfeo está situada en la mitad sur de la provincia de Granada, ocupando una superficie de 1.295 km2. Su divisoria N está en Sierra Nevada, se limita al este por la divisoria de aguas entre el río Guadalfeo y el río Adra, al sureste por las Sierras de la Contraviesa y Lújar, y al Oeste el valle de Lecrín y la Sierra de los Guájares. Su principal afluente es el río Ízbor, cuya cuenca de 456 km2 de extensión, ocupa más de la tercera parte de la superficie total de la cuenca. El río Ízbor tiene a su vez 3 afluentes principales que drenan la terminación oeste de Sierra Nevada; los ríos Lanjarón, Torrente y Dúrcal.

Mapa hipsométrico de la cuenca del río Guadalfeo.

Los afluentes nororientales más importantes del río Guadalfeo son, de Este a Oeste, los ríos Cadiar, Trevelez y Poqueira, que drenan el margen suroriental de Sierra Nevada. Esta parte de la cuenca se asienta sobre la comarca de las Alpujarras, con altitudes que superan los 2000 m.s.n.m. El resto de la cuenca de este río se sitúa sobre la comarca del valle de Lecrín, que constituye una zona de transición entre la Vega del Genil, La Alpujarra, la propia Sierra Nevada y la zona costera, y presenta un característico microclima. La cuenca baja comprende la denominada Vega de Motril-Salobreña, ocupada por una llanura aluvial y el delta del río, de morfología prácticamente llana. Esta zona se extiende desde el estrecho valle por el que penetra el río Guadalfeo, procedente de su cuenca alta, hasta el mar; en el sector más próximo al litoral.

Mapa de pendientes de la cuenca del río Guadalfeo.

Una de las características más significativas de la cuenca del Guadalfeo es su abrupto relieve, que pasa de alturas de más de 3000 m. en cabecera a cota 0 en apenas 40 km. Esta característica le confiere al río Guadalfeo un gradiente muy elevado, así como un alto poder erosivo, lo que se pone de manifiesto en las altas tasas de erosión y encajamiento que presenta. Los valores medios de pendiente son superiores al 35%, lo que permite hablar de una región muy accidentada. Las mayores elevaciones se localizan en su parte Norte. Los relieves elevados, las altas pendientes, las tasas de erosión del río, y los materiales fácilmente erosionables (como las filitas alpujárrides), hacen que la zona de la cuenca sea bastante susceptible a sufrir todo tipo de inestabilidades de ladera. Estos deslizamientos han constituido un problema constante para las infraestructuras, especialmente las vías de comunicación y carreteras, donde se pueden observar numerosas obras de estabilización de taludes deslizados.

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Universidad de Granada. 2013